Aznar, Acebes y Trillo, cómplices de Bush en Guantánamo
José María Aznar debió de ganarse la confianza total de George W. Bush enviando policías a interrogar a 20 detenidos en Guantánamo. Ello sucedía entre el 21 y el 26 de julio de 2002. Los prolegómenos de la guerra de Irak acababan de empezar, aunque no había una decisión todavía firme y pública al respecto. Faltaban menos de dos años para los atentados en Madrid del 11-M.
Esta colaboración ilegal del Gobierno Aznar con la Administración norteamericana, siendo ministro de Defensa Federico Trillo y con ángel Acebes de ministro del Interior, consistió en enviar a una veintena de prisioneros –sin autorización de ningún juez español- a una veintena de presos. Entre ellos, a Hamed Abderramán, Hmido, un ceutí detenido en Afganistán, así como a otros ciudadanos marroquíes.
La noticia, revelada hoy por el diario El País, viene a corroborar la sumisión del Gobierno del PP a las estrategias de Bush, incluida la base de Guantánamo en la isla de Cuba, un complejo militar de 117 metros cuadrados, donde los presos examinaban con grilletes en muñecas, pies y cintura, con los rostros tapados y envueltos en monos de color naranja. Guantánamo se ha convertido, desde su utilización clandestina por parte de Bush en el máximo referente de la violación de los derechos humanos más elementales en un país de larga tradición democrática, como es EEUU. Guantánamo es territorio sin ley.
Hubo dos expediciones más a Guantánamo. Uno de los recluidos en Guantánamo, Ikassrien, que vive ahora en Madrid, ha declarado: “Mi pidieron permiso para grabar el interrogatorio y les dije que hicieran lo que quisieran. Les conté mi verdad, pero ellos querían que les dijera que era un terrorista y que me entrené en Afganistán, algo que no era verdad”. Ikasssrien afirma que les advirtió que él era marroquí y que no le podían interrogar. “Ellos respondían que querían ayudarme y yo les dije: “Cada vez que venís me torturan los americanos”, añade.
La operación policial fue coordinada por Rafael Gómez Menor, uno de los jefes de la Unidad Central de Información Exterior, e intervinieron otros tres responsables policiales.
Http://www.aznar.net/.
José María Aznar debió de ganarse la confianza total de George W. Bush enviando policías a interrogar a 20 detenidos en Guantánamo. Ello sucedía entre el 21 y el 26 de julio de 2002. Los prolegómenos de la guerra de Irak acababan de empezar, aunque no había una decisión todavía firme y pública al respecto. Faltaban menos de dos años para los atentados en Madrid del 11-M.
Esta colaboración ilegal del Gobierno Aznar con la Administración norteamericana, siendo ministro de Defensa Federico Trillo y con ángel Acebes de ministro del Interior, consistió en enviar a una veintena de prisioneros –sin autorización de ningún juez español- a una veintena de presos. Entre ellos, a Hamed Abderramán, Hmido, un ceutí detenido en Afganistán, así como a otros ciudadanos marroquíes.
La noticia, revelada hoy por el diario El País, viene a corroborar la sumisión del Gobierno del PP a las estrategias de Bush, incluida la base de Guantánamo en la isla de Cuba, un complejo militar de 117 metros cuadrados, donde los presos examinaban con grilletes en muñecas, pies y cintura, con los rostros tapados y envueltos en monos de color naranja. Guantánamo se ha convertido, desde su utilización clandestina por parte de Bush en el máximo referente de la violación de los derechos humanos más elementales en un país de larga tradición democrática, como es EEUU. Guantánamo es territorio sin ley.
Hubo dos expediciones más a Guantánamo. Uno de los recluidos en Guantánamo, Ikassrien, que vive ahora en Madrid, ha declarado: “Mi pidieron permiso para grabar el interrogatorio y les dije que hicieran lo que quisieran. Les conté mi verdad, pero ellos querían que les dijera que era un terrorista y que me entrené en Afganistán, algo que no era verdad”. Ikasssrien afirma que les advirtió que él era marroquí y que no le podían interrogar. “Ellos respondían que querían ayudarme y yo les dije: “Cada vez que venís me torturan los americanos”, añade.
La operación policial fue coordinada por Rafael Gómez Menor, uno de los jefes de la Unidad Central de Información Exterior, e intervinieron otros tres responsables policiales.
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