Federico Quevedo
El programita de marras en el que Rajoy triunfó hasta el extremo de que incluso el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, llamó a Viri, la mujer de su sucesor, para transmitirle sus felicitaciones, se emitió por televisión el mismo día en el que el PSOE, que hasta ahora había rebajado su nivel de visceralidad en los que a la famosa Memoria Histórica se refiere, volvió por sus fueros y decidió apoyar a IU en sus reivindicaciones, lo que viene a significar una nueva vuelta de tuerca de Ferraz en su estrategia de añadir más tensión y enfrentamiento al ya complicado panorama político nacional.
El PSOE se abraza, de nuevo, con los comunistas y los nacionalistas radicales para resucitar el Frente Popular contra la dignidad y la democracia... Pero ya sabemos que aquí, quien crispa, es el PP. Toda la estrategia del presidente Rodríguez durante estos tres años y pico de legislatura se ha fundamentado en tensionar la vida política al máximo, hurgando en aquellos resortes morales, sociales, políticos que él sabía que podían encabronar a una buena parte de la ciudadanía, precisamente la que a él no le vota. Pero aquí, quien crispa, es el PP.
El programita de marras en el que Rajoy triunfó hasta el extremo de que incluso el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, llamó a Viri, la mujer de su sucesor, para transmitirle sus felicitaciones, se emitió por televisión el mismo día en el que el PSOE, que hasta ahora había rebajado su nivel de visceralidad en los que a la famosa Memoria Histórica se refiere, volvió por sus fueros y decidió apoyar a IU en sus reivindicaciones, lo que viene a significar una nueva vuelta de tuerca de Ferraz en su estrategia de añadir más tensión y enfrentamiento al ya complicado panorama político nacional.
El PSOE se abraza, de nuevo, con los comunistas y los nacionalistas radicales para resucitar el Frente Popular contra la dignidad y la democracia... Pero ya sabemos que aquí, quien crispa, es el PP. Toda la estrategia del presidente Rodríguez durante estos tres años y pico de legislatura se ha fundamentado en tensionar la vida política al máximo, hurgando en aquellos resortes morales, sociales, políticos que él sabía que podían encabronar a una buena parte de la ciudadanía, precisamente la que a él no le vota. Pero aquí, quien crispa, es el PP.