11/05/2007
¡Qué mezcla tan sospechosa de política y negocios!
Camps, un petimetre sin consistencia, da las gracias, conmovido, a su primo Zumosol, su padrino italiano
El caciquismo posmoderno lo maneja sin pudor el PP. Los primeros escarceos tuvieron lugar –con asombrosa impunidad judicial- en Melilla. Ahora, el presidente de Formula One Administration (FOA), Berni Ecclestone, se ha permitido la desfachatez de condicionar el Gran Premio de Fórmula 1 a celebrar en Valencia a la reelección de Francisco Camps como presidente de la Generalidad.
Si los valencianos quieren Fórmula 1, deberán votar mayoritariamente a Camps. Si ustedes ponen los votos que necesita el candidato del PP, yo pondré el GP de Fórmula 1. Éste es –de forma sucinta- el mensaje del magnate del motor a la ciudadanía valenciana. O gana Camps en las urnas o no habrá F-1. En este soez montaje ha participado activamente Alejandro Agag –quien ha actuado, entre otros menesteres, de comisionista-, bajo la supervisión de su suegro, José María Aznar.
“Gracias a todos”
Camps está encantado de haberse conocido: “Muchísimas gracias a todos y en primer lugar a Berni Ecclestone por el cariño y la confianza que me ha demostrado durante todos estos años. Por decir estas cosas tan preciosas y vincular el Gran Premio de Fórmula 1 a que yo continúe siendo presidente de la Generalidad. Yo le puedo asegurar que en los próximos días voy a intentar con mi esfuerzo ganar estas elecciones…”
Trueque fraudulento
¿Pero qué se ha creído esta gente? ¿Cómo se puede aceptar este trueque fraudulento o este repugnante chantaje? ¿Qué concepto de la democracia tiene semejante patulea de tramposos? Siguen atrapados en la lógica de la Restauración canovista, cuando los caciques llenaban las urnas a su antojo después de haber dictado a la plebe cuál era la papeleta más adecuada para cada momento.
El pufo de Tamayo y Sáez
Camps, que es un petimetre de escasa consistencia, ha dado las gracias, conmovido, al primo Zumosol, su padrino italiano. ¡Qué vergüenza, qué asco, qué exhibición de impudicia y también de impotencia! ¡Qué mezcla tan perversa y tan sospechosa de política y negocios! ¿Cuánto ha reclamado el cacique por comprar los votos y regalarle la presidencia a un tipo como Camps, políticamente deleznable? Ahora se entiende aún más el pufo de Tamayo y Sáez, el dúo de truhanes que facilitó que Esperanza Aguirre ganara aun habiendo perdido.
Penoso espectáculo
El penoso espectáculo de la degradación democrática continúa irrefrenable. Los obispos toleran que en su cadena de emisoras Jiménez Losantos no ceje de hostigar groseramente al Rey, en este caso por haber dicho lo que la cordura más elemental aconseja. Los heraldos de la derecha mienten, injurian, calumnian, engañan, destrozan la convivencia. Vulneran las reglas de juego. Como Camps, según las encuestas, peligraba no han dudado en prostituir –en intentar torcer desde fuera- el veredicto de las urnas.
Ambos son lo mismo
Primero, Zaplana. Luego, Camps. En el fondo, ambos son lo mismo. Poderoso caballero, don Dinero. El próximo día 27 habrá que demostrar a los caciques y al amo de Fórmula 1 que, voto a voto, se les puede y se les debe derrotar. Como ocurrió el 14-M. Que no lo olviden.
E.S.
¡Qué mezcla tan sospechosa de política y negocios!
Camps, un petimetre sin consistencia, da las gracias, conmovido, a su primo Zumosol, su padrino italiano
El caciquismo posmoderno lo maneja sin pudor el PP. Los primeros escarceos tuvieron lugar –con asombrosa impunidad judicial- en Melilla. Ahora, el presidente de Formula One Administration (FOA), Berni Ecclestone, se ha permitido la desfachatez de condicionar el Gran Premio de Fórmula 1 a celebrar en Valencia a la reelección de Francisco Camps como presidente de la Generalidad.
Si los valencianos quieren Fórmula 1, deberán votar mayoritariamente a Camps. Si ustedes ponen los votos que necesita el candidato del PP, yo pondré el GP de Fórmula 1. Éste es –de forma sucinta- el mensaje del magnate del motor a la ciudadanía valenciana. O gana Camps en las urnas o no habrá F-1. En este soez montaje ha participado activamente Alejandro Agag –quien ha actuado, entre otros menesteres, de comisionista-, bajo la supervisión de su suegro, José María Aznar.
“Gracias a todos”
Camps está encantado de haberse conocido: “Muchísimas gracias a todos y en primer lugar a Berni Ecclestone por el cariño y la confianza que me ha demostrado durante todos estos años. Por decir estas cosas tan preciosas y vincular el Gran Premio de Fórmula 1 a que yo continúe siendo presidente de la Generalidad. Yo le puedo asegurar que en los próximos días voy a intentar con mi esfuerzo ganar estas elecciones…”
Trueque fraudulento
¿Pero qué se ha creído esta gente? ¿Cómo se puede aceptar este trueque fraudulento o este repugnante chantaje? ¿Qué concepto de la democracia tiene semejante patulea de tramposos? Siguen atrapados en la lógica de la Restauración canovista, cuando los caciques llenaban las urnas a su antojo después de haber dictado a la plebe cuál era la papeleta más adecuada para cada momento.
El pufo de Tamayo y Sáez
Camps, que es un petimetre de escasa consistencia, ha dado las gracias, conmovido, al primo Zumosol, su padrino italiano. ¡Qué vergüenza, qué asco, qué exhibición de impudicia y también de impotencia! ¡Qué mezcla tan perversa y tan sospechosa de política y negocios! ¿Cuánto ha reclamado el cacique por comprar los votos y regalarle la presidencia a un tipo como Camps, políticamente deleznable? Ahora se entiende aún más el pufo de Tamayo y Sáez, el dúo de truhanes que facilitó que Esperanza Aguirre ganara aun habiendo perdido.
Penoso espectáculo
El penoso espectáculo de la degradación democrática continúa irrefrenable. Los obispos toleran que en su cadena de emisoras Jiménez Losantos no ceje de hostigar groseramente al Rey, en este caso por haber dicho lo que la cordura más elemental aconseja. Los heraldos de la derecha mienten, injurian, calumnian, engañan, destrozan la convivencia. Vulneran las reglas de juego. Como Camps, según las encuestas, peligraba no han dudado en prostituir –en intentar torcer desde fuera- el veredicto de las urnas.
Ambos son lo mismo
Primero, Zaplana. Luego, Camps. En el fondo, ambos son lo mismo. Poderoso caballero, don Dinero. El próximo día 27 habrá que demostrar a los caciques y al amo de Fórmula 1 que, voto a voto, se les puede y se les debe derrotar. Como ocurrió el 14-M. Que no lo olviden.
E.S.