La convención del PP en Madrid ha saervido para evidenciar el triunfo de la línea dura que encabeza José María Aznaz. Si Mariano Rajoy supuso alguna vez la esperanza de un cambio en la formación conservadora, ésta se desvaneció después de dos días de discursos. Una lástima, porque esa dcotrina que piensan seguir ejercitando, aísla cada vez más asus dirigentes, condenándoles a permanecer en la oposición, pues ningun triunfo en las urnas, que no sea por mayoría absoluta, les garantita el acceso al poder.