Nacionalsocialismo, problemas de definición
Para muchos historiadores, el nacionalsocialismo es un movimiento nacido con Hitler, jefe del Partido Nazi desde 1920. Esta opinión merece ser matizada, ya que el nacionalsocialismo, si bien exacerbó las tendencias nacionalistas y racistas, desde luego no las inventó. La continuidad del imperialismo alemán se manifestó de Guillermo II a Hitler pasando por Ebert y Stresemann. Ciertos especialistas del pensamiento protestante hacen remontar a Lutero las raíces del nacionalsocialismo, pero los trabajos recientes muestran cuán grande fue la influencia del catolicismo austríaco en Hitler.
Además el término nacionalsocialismo tiene muchos significados y connotaciones. En su forma más genérica es usado desde hace más de un siglo por varios movimientos e ideologías políticas que propugnan un tipo de socialismo diferente del socialismo internacionalista y marxista, o que son contrarios al mismo. Por una parte, nació en el s. XIX como reacción a la sociedad industrial y a la emancipación liberal. Por otra parte, los movimientos nacionalistas en los Países en vías de desarrollo, específicamente en los estados árabes (socialismo árabe), han propugnado hasta este momento nuevas formas de nacionalsocialismo como alternativa al feudalismo y al colonialismo. Pero en todos estos ejemplos cualquier uso del término lo torna confuso y se complica por el hecho de que el nacionalsocialismo como fenómeno político de dimensiones históricas mundiales indica sobre todo el movimiento político alemán fundado por Adolf Hitler después de la primera guerra mundial (y polémicamente llamado con el diminutivo de nazismo).
Como fenómeno histórico, el nacionalsocialismo se debe definir a dos niveles principales: primero de todo como reacción directa de la primera guerra mundial y de sus consecuencias, pero también como resultado de tendencias e ideas con origen más lejano en el tiempo, vinculadas a los problemas de unificación política y de la modernización social, problemas que dominan el desarrollo alemán desde comienzos del s. XIX. Sin duda fueron la inesperada derrota de 1918 y sus desastrosas consecuencias -materiales y psicológicas- las que hicieron posible la fundación y el ascenso político del nacionalismo. Pero al mismo tiempo es importante considerar el hecho de que las tendencias y las ideas políticas fundamentales del nacionalsocialismo nacieron antes de 1918 y de la guerra, y de que el nacionalsocialismo es más que un simple movimiento de protesta de la postguerra guiado por un eficaz agitador de masas como Hitler.
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