Y eso que el PRI$O€ ya lo había aclarado todo...
En Leganés no sólo no había vainas, ni balas incrustadas ni agujeros en las paredes, sino que tampoco había sangre, ni huellas, ni comida, ni zapatos...
En Leganés no sólo no había vainas, ni balas incrustadas ni agujeros en las paredes, sino que tampoco había sangre, ni huellas, ni comida, ni zapatos...
