Tanto mis
amigos como mis enemigos, me los elijo yo.
Tú no entras en ninguna de las dos categorías. Te considero solamente EL IGNOTO.
Te vuelvo a repetir que te agradecería que nunca utilizases mi seudónimo, para poner en mi boca, cosas que yo nunca he dicho.
Echa, inventa, o dí, todas las mentiras que quieras, que tu sabrás a quien se las diriges, y que es lo que quieres conseguir con ello, pero no me hagas responsable de ellas.
Ten la suficiente hombría, como para asumir tus propias
... (ver texto completo)