En 1898, mientras Joaquín Costa clamaba contra los caciques, nuestro
Ejército caía en Cavite o Ramón
Casas presentaba su famoso
cartel del Anís del Mono, el mariscal de
campo inglés Horacio Hervert Kitchener resultaba triunfador en la famosa y feroz batalla de Omdurman, en la que murieron 10.000 derviches, que puso fin a la campaña del Sudán. Allí, entre las victoriosas tropas angloegipcias, estaba un
joven oficial, Winston Churchill.
En aquel momento, el más grande político británico de los últimos
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