Diego...C.O.E. 22
El hogar y la familia ocuparon siempre un puesto ancestral en la vida de la mujer.
Es evidente que la dedicación a las tareas familiares supone una gran función humana y cristiana. Sin embargo esto no excluye la posibilidad de ocuparse de otras funciones laborales, las del hogar también lo son, en cualquiera de los oficios y empleos nobles que hay en la sociedad que se vive.
Pero no se puede afirmar que la mujer haya de alcanzar su perfección, solo fuera del hogar, como si el tiempo dedicado a la familia fuese un tiempo robado al desarrollo y a la madurez de su personalidad, cuando esa atención será su mayor dignidad, ó ser insustituible en esa misión y en la función social de mayor protección.
También debe de contribuir de forma valiosa, en el resto de la vida social y política, con las peculiaridades de su condición femenina y será eficaz en la medida en que se prepara profesional y humanamente.
La mujer esta llamada a llevar a la familia, a la sociedad, a la iglesia y a algo característico que le es propio y que solo ella puede dar:
Su dedicada ternura, su generosidad incansable, su amor por lo concreto, su agudeza de ingenio, su capacidad de intuición, su piedad sencilla y profunda, su tenacidad...etc.
La feminidad no es autentica si no advierte esa hermosura de aportación insustituible y no la incorpora a su propia vida.
Para cumplir esa misión, la mujer ha de desarrollar, su propia personalidad, si se forma bien, con autonomía personal, con autenticidad, realizara eficazmente su labor.
La mujer según su esencia es portadora y protectora y hoy más que nunca es necesario proteger la vida.
En este mundo donde prospera la cultura de la muerte, el materialismo, el hedonismo y en muchos casos la corrupción.
La mujer ofrece su generosidad amor y vida.
Cuando la mujer se recupera se recupera toda la familia ¡ANIMO! El mundo os necesita para hacerlo mucho mas humano.
Es muy buena fecha para acordarse de las Cigarreras Sevillanas, finales del 18 principios del 19.y también de las primeras parlamentarias de nuestra segunda Republica, como Clara Campo amor y Victoria Quen y un largo etc. Que han hecho posible que haya un poco menos de desigualdad entre los seres humanos.
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El hogar y la familia ocuparon siempre un puesto ancestral en la vida de la mujer.
Es evidente que la dedicación a las tareas familiares supone una gran función humana y cristiana. Sin embargo esto no excluye la posibilidad de ocuparse de otras funciones laborales, las del hogar también lo son, en cualquiera de los oficios y empleos nobles que hay en la sociedad que se vive.
Pero no se puede afirmar que la mujer haya de alcanzar su perfección, solo fuera del hogar, como si el tiempo dedicado a la familia fuese un tiempo robado al desarrollo y a la madurez de su personalidad, cuando esa atención será su mayor dignidad, ó ser insustituible en esa misión y en la función social de mayor protección.
También debe de contribuir de forma valiosa, en el resto de la vida social y política, con las peculiaridades de su condición femenina y será eficaz en la medida en que se prepara profesional y humanamente.
La mujer esta llamada a llevar a la familia, a la sociedad, a la iglesia y a algo característico que le es propio y que solo ella puede dar:
Su dedicada ternura, su generosidad incansable, su amor por lo concreto, su agudeza de ingenio, su capacidad de intuición, su piedad sencilla y profunda, su tenacidad...etc.
La feminidad no es autentica si no advierte esa hermosura de aportación insustituible y no la incorpora a su propia vida.
Para cumplir esa misión, la mujer ha de desarrollar, su propia personalidad, si se forma bien, con autonomía personal, con autenticidad, realizara eficazmente su labor.
La mujer según su esencia es portadora y protectora y hoy más que nunca es necesario proteger la vida.
En este mundo donde prospera la cultura de la muerte, el materialismo, el hedonismo y en muchos casos la corrupción.
La mujer ofrece su generosidad amor y vida.
Cuando la mujer se recupera se recupera toda la familia ¡ANIMO! El mundo os necesita para hacerlo mucho mas humano.
Es muy buena fecha para acordarse de las Cigarreras Sevillanas, finales del 18 principios del 19.y también de las primeras parlamentarias de nuestra segunda Republica, como Clara Campo amor y Victoria Quen y un largo etc. Que han hecho posible que haya un poco menos de desigualdad entre los seres humanos.
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