Diego... (LA EPIDEMIA SILENCIOSA V )
Esto ocurre a 15 minutos del centro de Madrid. Tan lejos y tan cerca. Las Barranquillas es periodísticamente hablando un filón, pero su imagen infernal no refleja la actualidad de la droga. Remite a otra época. A la hola de heroína de los ochenta y noventa. Una pesadilla que muchos han olvidado. Y que los jóvenes no llegaron a conocer: El Sociólogo Domingo Comas, el presidente del grupo interdisciplinario sobre drogas calcula que murieron en nuestro país durante la epidemia 100.000 personas nacidas entre 1955 y 1965. Una generación diezmada. Otras 90.000 aún están atadas a programas de meta dona, un opiáceo sustituivo de la heroína y 30.000 más viven su adicción en la prisión. Varios miles permanecen internados en comunidades por todo el Estado. Nadie se atreve a a dar una cifra de la nebulosa bolsa de yonquis que persiste al margen de toda esa red asistencial.
La heroína es todavía un problema de salud pública, pero pocos jóvenes caen ya en sus redes. Menos aun se la inyectan. Un ejemplo, en 1992 más de 20.000 personas fueron tratadas por primera vez en su vida por una dependencia a esta sustancia; en 2002 apenas 5.000, y de ellas sólo el 18% utilizaba la vía intravenosa. En 1992 se registraron 544 muertes por sobredosis de caballo, en 2002 221, la tendencia es que esta cifra seguirá descendiendo en los próximos años.
Y AHORA LA MALA NOTICIA, el hueco que ha dejado la heroína en el mercado se ha cubierto con cocaína.
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Esto ocurre a 15 minutos del centro de Madrid. Tan lejos y tan cerca. Las Barranquillas es periodísticamente hablando un filón, pero su imagen infernal no refleja la actualidad de la droga. Remite a otra época. A la hola de heroína de los ochenta y noventa. Una pesadilla que muchos han olvidado. Y que los jóvenes no llegaron a conocer: El Sociólogo Domingo Comas, el presidente del grupo interdisciplinario sobre drogas calcula que murieron en nuestro país durante la epidemia 100.000 personas nacidas entre 1955 y 1965. Una generación diezmada. Otras 90.000 aún están atadas a programas de meta dona, un opiáceo sustituivo de la heroína y 30.000 más viven su adicción en la prisión. Varios miles permanecen internados en comunidades por todo el Estado. Nadie se atreve a a dar una cifra de la nebulosa bolsa de yonquis que persiste al margen de toda esa red asistencial.
La heroína es todavía un problema de salud pública, pero pocos jóvenes caen ya en sus redes. Menos aun se la inyectan. Un ejemplo, en 1992 más de 20.000 personas fueron tratadas por primera vez en su vida por una dependencia a esta sustancia; en 2002 apenas 5.000, y de ellas sólo el 18% utilizaba la vía intravenosa. En 1992 se registraron 544 muertes por sobredosis de caballo, en 2002 221, la tendencia es que esta cifra seguirá descendiendo en los próximos años.
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