LAS MESAS: ¡Alegres fiestas¡ Como un racimo de uva, juntos y...

¡Alegres fiestas¡
Como un racimo de uva, juntos y apretados sus granos, aparecen a la vista las casas de mi pueblo. Sus paredes blancas, encaladas tal vez ayer, llenan de contraste el mediodia caluroso entre el verdor de sus viñedos.
Junto a él, tranquilo y señor, bello y limpio, el Taray, majestuoso, lame suavemente con sus aguas las pestañas de los meseños.
Un molino de viento derruido, enclavado en una loma suave, hace sombra perenne a aquellos caminantes que, desde su atalaya, quieren contemplar el paisaje manchego.
Al otro lado, y dominando con su torre empirica las manchas pardas de los tejados, la Iglesia, casa de Dios, donde las oraciones traspasan el espesor de sus paredes llegando al cielo.
Las persianas han sustituido a los sacos en las ventanas, cuyos barrotes brillan de un negro intenso;las puertas pintadas y limpias ofrecen la bienvenida y dan paso a los cientos de forasteros que serán huespedes durante estos dias de fiesta.
Los pensamientos unánimes se centran en una idea: pasarlo lo mejor posible.
Las chicas vestirán sus bordados vestidos y su tocado se tornará rizado, hueco y brillante, igual que su piel, que recibió las caricias del agua milagrosa de "las celadillas" y se doró al rayo vivo del sol de Castilla.
Unas bocas de labios gruesos y rojos se abren ahora para dar paso a una sonrisa franca, llena de inocencia, donde unos dientes blancos hacen su aparición eclipsando con su rebrillo la más costosa alhaja.
¿Que tienes en esos ojos
Meseña del alma mia?
¿Qué tienes en la mirada
Que no puedo resistirla?
Cervantes, alucinado
Por una chica manchega,
Dió a conocer al mundo
La más bonita epopeya.
¿Sería acaso . . . Una meseña?.

Si os gusta sigo describiendo algunas connotaciones de nuestro pueblo
Que aunque no hace tantos años como lo que os conté antes, tambien es historia.

Teresa.