Hace tiempo que me venía rondando la idea de visitar el foro de Saelices, porque alguien me había comentado de su existencia y sobre todo de las enormes barbaridades que en él se decían. Quise un buen día o mejor dicho una tediosa tarde de otoño visitarle y entreme en él cual visitante curioso o navegante arriesgado que decide adentrarse en tan procelosas aguas y aventurarse en tan arriesgado viaje sin saber cuales tempestades va a encontrarse en tan improvisada travesía.
Uno a uno fui caminando ... (ver texto completo)
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