Efectivamente hace unos años pululó un fantasma por
El Provencio. Una
noche por fin salieron a dispararle con una escopeta y el fantasma se quitó la sábana y resultó ser un vecino del
pueblo. Eso sí, este vecino dice que sólo se disfrazó esa noche para hacer la gracia, pero que todas las otras ocasiones no había sido él. El caso es que ese fue el final del fantasma.
El nombre del vecino que aterrorizó todo aquel
verano al pueblo prefiero no decirlo, que el pobre ya lo tendrá superado.