La
ventana que aparece en el vértice inferior derecho de esta
foto corresponde a la habitación donde estuvo ubicada la portería del
Monasterio durante mucho tiempo. La abuela Jacoba, que Dios tenga en su Gloria, fue la portera durante muchos años. Fue una gran mujer, luchadora y enérgica. Una auténtica feminista adelantada a su tiempo.
Las personas sencillas, como la abuela Jacoba, forman también una parte importante de la
historia de este
pueblo.