ALMONACID DEL MARQUESADO: LADRAN, LUEGO CABALGO. ¡Cuán enorme es tu desgracia!....

LADRAN, LUEGO CABALGO.
¡Cuán enorme es tu desgracia!.
Saliste a la calle
Con gesto altanero
La mirada agresiva, prepotente
Y un rictus de desprecio
Provocador, desafiante
Buscando a un enemigo.
No lo hallaste.

Lo fabricaste en tu mente
Y los gestos se tornaron actos
El rictus, en palabras malsonantes
Hasta conseguir ver imaginada
La imagen del enemigo
Inventado, persiguiéndote.

De regreso a la casa sola y fría
Lloras con amargura y rabia
La persecución frustrada
La irreal persecución
Nadie te sigue. Nadie te busca. Nadie te mira.
¿Cómo vivirás sin enemigo?

Y te escondes en tu casa, imaginando
Que escondiéndote han de buscarte.
Pasan las horas, los días, los meses.
Fracaso. Fiasco. Fustración.
¡Cuán enorme es tu desgracia!
Ni aun escondiéndote te buscan.
No existe enemigo que te siga.
La soberbia ha devenido en soledad.
Y la soledad...amarga.

El enemigo lo llevas dentro
Y ahora vives con él.
A SOLAS.


ón.