Dicen que Jesucristo arrojó a latigazos del templo a los fariseos o hipócritas. También dicen que Jesus se quejaba de aquellos que se esforzaban en buscar y ver pajas en el ojo ajeno, sin querer ver la viga en el suyo. O de los que rápidamente se rasgan las vestiduras ante lo que dicen ser defectos de otros. O de aquellos que cuando dan 500 euros (por ejemplo) con la mano derecha, se debe enterar todo el mundo. Por unos poquitos así, que presumen de religiosos, hemos llegado al momento en el que estamos.