Homenaje visual a la identidad, las raíces y la tradición cultural de Castilla-La Mancha, ALARCON

Este rincón no es un monumento histórico oficial con un único significado cerrado, sino una instalación paisajística y decorativa de carácter privado/rústico. Está pensada como un homenaje visual a la identidad, las raíces y la tradición cultural de Castilla-La Mancha. Las grandes tinajas de barro representan la cultura del vino y del aceite, que ha sido el motor económico y social de la región durante siglos. Al estar recostadas y semienterradas entre la maleza, simbolizan el paso del tiempo y el descanso de las antiguas herramientas tradicionales, que hoy se integran de forma orgánica en la naturaleza del lugar. La presencia de la Virgen y el pequeño ángel sobre la tinaja central aporta un significado de devoción popular y bendición del entorno. En las zonas rurales de Cuenca, es sumamente habitual colocar figuras religiosas en miradores, fincas o caminos pedregosos como símbolos de protección para los campos, las cosechas y los caminantes que transitan por el lugar. El conjunto no se entendería sin el imponente fondo de la hoz del río Júcar. La colocación de estos elementos busca fundir la obra del ser humano (la artesanía del barro y la escultura) con la majestuosidad de la naturaleza, creando un espacio de paz, contemplación y misticismo que invita a detenerse durante el paseo.
(29 de Septiembre de 2019)