El
río Júcar y su meandro: El río rodea el casco urbano formando un meandro casi perfecto y encajonado de
aguas de un llamativo
color turquesa. Esta característica geográfica sirvió históricamente como un espectacular foso natural que hacía a la villa prácticamente inexpugnable. La
Torre del Cañavate: En la cima del cerro interior, se erige de manera imponente la Torre del Cañavate, una torre defensiva de origen
medieval. Estas construcciones exteriores (o
torres albarranas) funcionaban como puestos avanzados de vigilancia para proteger los accesos a la ciudadela y los
caminos del cañón. El
Puente del Picazo: En la parte inferior izquierda de la imagen se puede apreciar el
arco del Puente del Picazo. Se trata de uno de los dos
puentes medievales históricos que cruzaban el Júcar para permitir el acceso controlado de mercaderes y viajeros a la fortificación.