SIEMPRE HAY ALGO QUE DECIR; es mi lema. En este caso quisiera detenerme en el cuento del soldado herido: el "cuento", real le
Flor.
Cada vez que se menciona a soldados, por motivos, que no me voy a detener hoy, se me hiela el alma. Yo tuve veinticuatro años, y a esa edad, aún todo parece de
color de rosa, y uno no es consciente, de que en lo mejor de tu vida, puedes quedar lisiado, o que una madre espere un cadáver.
Las guerras son detestables, porque hay detestables que las provocan. Las guerras
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