PEDRO MUÑOZ: En Navidad, los mensajes publicitarios van empapados...

En Navidad, los mensajes publicitarios van empapados se sentimientos entrañables en defensa de valores familiares y de elogio de la solidaridad. Sin embargo, Todos estos sentimientos va siempre encaminada a la consecución de un claro objetivo: incrementar las ventas bajo un asumido despilfarro navideño, sin tener en cuenta sus repercusiones sociales y ambientales.

De hecho, para muchos sectores este mes es su “agosto”. Por ejemplo: en estas fechas se compran el 75% de los juguetes que se venden cada año [1]. También ahora se aumenta espectacularmente el consumo eléctrico y los distintos ayuntamientos realizan uno de esos ejercicios de hipocresía que tanto educa: los mismos que durante todo el año se han jactado de promover campañas de ahorro de agua y electricidad, dan ahora lecciones de despilfarro energético colocando, en pleno noviembre, millones de bombillas.

El Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, se ha gastado este año 3, 5 millones de euros (“sólo” un millón de euros más que el año pasado) en un alumbrado que emitirá más gases contaminantes a la atmósfera (unas 3000 toneladas de C02), un nuevo lujo para un País que ya es líder en incumplir el protocolo de Kioto de reducción de emisiones.

La vecina curiosa.