PEDRO MUÑOZ: Bono asistió el domingo a la celebración de la Eucaristía...

Bono asistió el domingo a la celebración de la Eucaristía en un lugar donde la iglesia oficial ha prohibido que se celebre. El ex presidente castellano-manchego, aparte de ser amigo del cura "rojo" de Vallecas, Enrique Castro, volvió a jugar a doble o triple banda con este acto de solidaridad, de protesta y de confirmación cristiana de base.

Bono tiene tantas caras que es imposible definirle y clasificarle. Es único y singular. No hay precedentes en el socialismo español –ni en ninguna otra ideología- y será difícil encontrar a alguien en el futuro con parecidas hechuras políticas.

Donde más se advierte su singularidad y contradicciones es en la forma en que vive el hecho religioso. Oportuno, como casi siempre, el domingo acudió a un acto popular muy apropiado para practicar el populismo del que se le acusa continuamente. Quiso manifestarse al lado de los pobres –la iglesia de San Carlos Borromeo es un signo vivo de Madrid en ese aspecto- y se puso al lado de un sacerdote que por su heterodoxia está sufriendo el "castigo" de la cúpula oficial de la Iglesia. Era la primera misa en un lugar que ha sido inhabilitado para esa función y por lo tanto un punto caliente de la jornada para los medios de comunicación. Un buen sitio para dejarse ver.

Bono, además de recordar que va muchos domingos a misa y que es amigo de Enrique Castro desde hace años, dijo que estaba allí como muestra "de solidaridad y de fe, porque no todo el mundo entiende la fe de la misma manera". Efectivamente, es difícil entender la fe de este Bono humilde con la de aquél Bono ostentoso que quiso bautizar a su hija en la catedral de Toledo en la misma pila de los reyes. O el Bono amigo de un cardenal tan conservador como don Marcelo, que seguramente no defendería, de ninguna forma, al sacerdote Enrique Castro.

Pero es que Bono puede hacer eso y mucho más. O pontificar como un mártir, sin la más mínima sombra de pudor, que "en la Iglesia somos muchos los que cabemos, aunque a veces a los más ortodoxos les incomode que haya pecadores y gentes que no somos tan perfectos como ellos, pero tenemos que aguantarnos".

Hubo mucha asistencia a la misa y fueron numerosas las personas que saludaron a Bono. Algunos le pidieron de forma reiterada que se presente a las elecciones por Madrid.

En definitiva, Bono cumplió como amigo, creyente, heterodoxo, pecador, imperfecto y político. Y de una sola tacada.
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