Y si gritan, que griten, lo importante es que la izquierda y los demócratas de este país no se arruguen, no se asusten, no se intimiden, no estamos en 1936, estamos en el Siglo XXI, y a pesar de toda su fuerza, de todas sus intrigas, de todas sus manipulaciones, yo estoy convencido de que la democracia y las fuerzas de progreso terminarán venciendo en este país y limpiando las miasmas, las miasmas que todavía flotan dentro de este país.