Los peores ciegos, además son millonarios
En contra de lo que afirma el proverbio, existe un ciego todavía peor que el que no quiere ver: el que fabrica cosas que no existen. Esta clase de invidentes políticos y periodísticos están instalados en el juicio del 11-M buscando el rastro de ETA desesperadamente entre los escombros macabros de la estación de Atocha. A estas alturas, terminada la instrucción del sumario, comprobados una y otra vez los explosivos, las mochilas, las tarjetas de teléfono… ... (ver texto completo)
En contra de lo que afirma el proverbio, existe un ciego todavía peor que el que no quiere ver: el que fabrica cosas que no existen. Esta clase de invidentes políticos y periodísticos están instalados en el juicio del 11-M buscando el rastro de ETA desesperadamente entre los escombros macabros de la estación de Atocha. A estas alturas, terminada la instrucción del sumario, comprobados una y otra vez los explosivos, las mochilas, las tarjetas de teléfono… ... (ver texto completo)