A MINA DIOGENES - RECUERDOS.
Qué bonito que era el pueblo
aunque ya no queda nada,
sólo existen los escombros
de sus casas derrumbadas.
Tenían sus arriates
bien sembrados de rosales,
también con otras plantas
y con árboles frutales.
La higuera en casa de Conce,
bien con brevas o con higos,
en casa del señor Angel
el melocotonero de "torbellino".
Mi casa tenía un huerto,
bien sembrado por Aroca,
judías verdes, pimientos
y también las alcachofas.
Había un avellano
y también una palmera,
sembrada de propias manos
por mi padre en la tierra.
Sembrado había un naranjo
y también un limonero,
donde solían anidar
y cantaban los jilgueros.
En pie queda la iglesia,
del Sr. Cacho su casa,
actualmente en la finca
por su guarda habitada.
También queda la casa,
la casa del ingeniero,
pasa en ella temporadas
con su familia, el dueño.
Qué bonito era el pueblo,
aunque ya no queda nada,
sólo existen los recuerdos,
los llevamos en el alma.
Qué bonitos los recuerdos,
qué añoranza inagotable,
cuánto se echa de menos
ese pueblo entrañable.
Antonio Morón
Qué bonito que era el pueblo
aunque ya no queda nada,
sólo existen los escombros
de sus casas derrumbadas.
Tenían sus arriates
bien sembrados de rosales,
también con otras plantas
y con árboles frutales.
La higuera en casa de Conce,
bien con brevas o con higos,
en casa del señor Angel
el melocotonero de "torbellino".
Mi casa tenía un huerto,
bien sembrado por Aroca,
judías verdes, pimientos
y también las alcachofas.
Había un avellano
y también una palmera,
sembrada de propias manos
por mi padre en la tierra.
Sembrado había un naranjo
y también un limonero,
donde solían anidar
y cantaban los jilgueros.
En pie queda la iglesia,
del Sr. Cacho su casa,
actualmente en la finca
por su guarda habitada.
También queda la casa,
la casa del ingeniero,
pasa en ella temporadas
con su familia, el dueño.
Qué bonito era el pueblo,
aunque ya no queda nada,
sólo existen los recuerdos,
los llevamos en el alma.
Qué bonitos los recuerdos,
qué añoranza inagotable,
cuánto se echa de menos
ese pueblo entrañable.
Antonio Morón