A MINA DIOGENES
Qué bonito era el pueblo
en las cuatro estaciones,
viendo paisajes hermosos
llenando todos sus rincones.
Llega tiempo de estío
y con éste los calores,
la hierba se va secando,
también se secan las flores.
Nos bajamos al pantano,
nos damos unos chapuzones;
los cuerpos que se refrescan
y se quitan los calores.
En otoño con las lluvias
el campo se pone verde,
viendo crecer esa hierba
y el campo que lo agradece.
¡Cómo corren los arroyos
con su agua cristalina!
y en sus orillas crecen
los chaparros y encinas.
Cuando llega el invierno,
el clima se recrudece;
los habitantes del pueblo
en sus casas se guarecen.
Algunas veces que nieva,
aunque dura poco tiempo,
el campo se viste de blanco
qué bonito que está el pueblo.
LLega la primavera,
el campo que se florece,
un manto lleno de colores
sobre la hierba verde.
El pueblo se llena de vida,
con sus campos florecidos,
que se llenan de colores
y las aves en sus nidos.
Sólo queda la nostalgia
de sus cuatro estaciones,
sólo quedan los recuerdos
de ese pueblo y sus rincones.
Antonio Morón
Qué bonito era el pueblo
en las cuatro estaciones,
viendo paisajes hermosos
llenando todos sus rincones.
Llega tiempo de estío
y con éste los calores,
la hierba se va secando,
también se secan las flores.
Nos bajamos al pantano,
nos damos unos chapuzones;
los cuerpos que se refrescan
y se quitan los calores.
En otoño con las lluvias
el campo se pone verde,
viendo crecer esa hierba
y el campo que lo agradece.
¡Cómo corren los arroyos
con su agua cristalina!
y en sus orillas crecen
los chaparros y encinas.
Cuando llega el invierno,
el clima se recrudece;
los habitantes del pueblo
en sus casas se guarecen.
Algunas veces que nieva,
aunque dura poco tiempo,
el campo se viste de blanco
qué bonito que está el pueblo.
LLega la primavera,
el campo que se florece,
un manto lleno de colores
sobre la hierba verde.
El pueblo se llena de vida,
con sus campos florecidos,
que se llenan de colores
y las aves en sus nidos.
Sólo queda la nostalgia
de sus cuatro estaciones,
sólo quedan los recuerdos
de ese pueblo y sus rincones.
Antonio Morón