Hola de nuevo,
Miriam, te prometo que me has tocado. “Touché”.. El recuerdo de lo que has escrito está perfectamente en mi mente. Por las noches yo solía estar en la puerta de la iglesia, jugando con muchos de allí. Cada noche era distinta. Unos días estábamos unos, otros el grupo era distinto. (El que no podía salir una noche por algo sería.)
Jugábamos, hablábamos, bromeábamos y planificábamos hacer alguna trastada o irnos de merienda a Tiñosas. Por supuesto también repasábamos todas las trastadas hechas en el día.
Pero muchas veces, además de oír el compresor, oíamos como un montón de botas caminaban por la calle. Volvían esos mineros a sus casas. La Luz de las calles era mínima y veías como se iban separando unos y otros por distintas calles según adentraban en el pueblo.
Son recuerdos inolvidables.
Una brazo y gracias.
Miriam, te prometo que me has tocado. “Touché”.. El recuerdo de lo que has escrito está perfectamente en mi mente. Por las noches yo solía estar en la puerta de la iglesia, jugando con muchos de allí. Cada noche era distinta. Unos días estábamos unos, otros el grupo era distinto. (El que no podía salir una noche por algo sería.)
Jugábamos, hablábamos, bromeábamos y planificábamos hacer alguna trastada o irnos de merienda a Tiñosas. Por supuesto también repasábamos todas las trastadas hechas en el día.
Pero muchas veces, además de oír el compresor, oíamos como un montón de botas caminaban por la calle. Volvían esos mineros a sus casas. La Luz de las calles era mínima y veías como se iban separando unos y otros por distintas calles según adentraban en el pueblo.
Son recuerdos inolvidables.
Una brazo y gracias.