Amigos, ya me despido y me voy con mis bártulos de árbitro a San Lorenzo del Escorial.
Hasta otro rato.
Besotes.
Hasta otro rato.
Besotes.
Se bueno
Yo siempre, Rafi. Pero especialmente con los niños, que todavía no han aprendido las zorrerías de los mayores.
Besotes.
Besotes.