Hola a tod@s:
Yo también quiero felicitar a los que han contribuido a dicha reunión, organizadores y asistentes, pero muy especialmente quisiera que llegase esta felicitación a todos los Solaneros que también participaron en los trabajos de la mina.
El trabajo en los pozos a más de 300 m. de profundidad no era fácil, pero para algunos todavía peor.
Los mineros que venían de Solana a Diógenes para trabajar lo hacían andando cada día, campo a través (unos 16 Km. ida y vuelta) por “La beata, lebracho”, bajo las inclemencias del tiempo, verano e invierno, día o noche. Con el paso del tiempo el que tenía burro, iba en burro, después llegaron las bicicletas. Más tarde llego la camioneta, con la que hubo un gravísimo accidente por esos caminos con un fallecido. No solo había accidentes en el pozo, también para aquellos que intentaban llegar a su trabajo para ganarse un jornal.
Según me han contado, el Ingeniero (un día en su posición de este), quiso darle un poco de caña a un minero que estaba empujando una vagoneta con un metro cubico de tierra (añadir el peso de la vagoneta) y le dijo: ¿Así empuja un español?, el minero enseñándole la poca comida que tenía en su talego (cerca de ellos) le contestó: “Esta es la comida de un español” El ingeniero dándose la vuelta ruborizado le dijo entre dientes. “Lo siento, no os podemos pagar más”
Mi más sentido homenaje a todos los mineros.
A la mina la llaman una pedanía de Solana, pero para mí es una mitosis celular.
Rafuki. Por lo que veo me has puesto falta, pero la culpa no ha sido mía. Nuestro amigo Joselín me dijo: JuanRa, ven a la siguiente que saldrá mejor. Ahora estamos practicando. La Loli con la Pepi y la Conce no terminan de ponerse de acuerdo, je, je, je,
En la próxima ya verás cómo nos vemos y además con todos lo que tienes en la lista negra.
Un beso muy fuerte para tod@s.
Yo también quiero felicitar a los que han contribuido a dicha reunión, organizadores y asistentes, pero muy especialmente quisiera que llegase esta felicitación a todos los Solaneros que también participaron en los trabajos de la mina.
El trabajo en los pozos a más de 300 m. de profundidad no era fácil, pero para algunos todavía peor.
Los mineros que venían de Solana a Diógenes para trabajar lo hacían andando cada día, campo a través (unos 16 Km. ida y vuelta) por “La beata, lebracho”, bajo las inclemencias del tiempo, verano e invierno, día o noche. Con el paso del tiempo el que tenía burro, iba en burro, después llegaron las bicicletas. Más tarde llego la camioneta, con la que hubo un gravísimo accidente por esos caminos con un fallecido. No solo había accidentes en el pozo, también para aquellos que intentaban llegar a su trabajo para ganarse un jornal.
Según me han contado, el Ingeniero (un día en su posición de este), quiso darle un poco de caña a un minero que estaba empujando una vagoneta con un metro cubico de tierra (añadir el peso de la vagoneta) y le dijo: ¿Así empuja un español?, el minero enseñándole la poca comida que tenía en su talego (cerca de ellos) le contestó: “Esta es la comida de un español” El ingeniero dándose la vuelta ruborizado le dijo entre dientes. “Lo siento, no os podemos pagar más”
Mi más sentido homenaje a todos los mineros.
A la mina la llaman una pedanía de Solana, pero para mí es una mitosis celular.
Rafuki. Por lo que veo me has puesto falta, pero la culpa no ha sido mía. Nuestro amigo Joselín me dijo: JuanRa, ven a la siguiente que saldrá mejor. Ahora estamos practicando. La Loli con la Pepi y la Conce no terminan de ponerse de acuerdo, je, je, je,
En la próxima ya verás cómo nos vemos y además con todos lo que tienes en la lista negra.
Un beso muy fuerte para tod@s.