Yo también estoy en
casa.
Muchos
coches pero sin retenciones.
Mi viejilla siempre se queda triste cuando marcho.
Pero ya la digo que queda menos para que vuelva otra vez.
Tiene la alegría del biznieto Adrián, pero donde se ponga un hijo, es un hijo.
Yo también regreso triste, pero con la alegría y la satisfacción, del deber cumplido, y sabiendo que es uno más, y uno menos.
B+a.