Supongo que tod@s habéis reconocido el paisaje que se ve detrás de mis padres: nuestro CAMPO DE FÚTBOL. Espacioso, extenso y abierto a tod@s y a todo: a jugador@s, a espectador@s y a los rigores del clima. Este espacio, testigo mudo de parte de nuestras vidas y decisivo en los juegos de niñ@s y jóvenes, ¿habrá influio en el desarrollo de nuestro carácter?