Manolo, el castigo que aplicaban los piratas no era pasar "por la piedra" (ya les hubiera gustado a algunos), sino pasar "por la quilla", y consistía en amarrar al condenado por ambos brazos con sendos cabos (cuerdas para el común de los mortales) y tirarlo al agua por la proa, sujetando los cabos por las dos bordas y llevarlo hacia atrás. Cuando el tío salía por la popa, además de ahogado estaba hecho papilla por el roce con la quilla, que solía ser bastante afilada. Es que los marinos somos así de expeditivos.