Me acabo de encontrar con mi pie derecho. Voy a ver si le hablo un poco.
Ahora me dice el izquierdo que también quiere juerga
MAROTOOOOOO, lávate los pies que llega hasta aquí el olor, guarooooo.
A mí no me huelen ni los cuescos. Que lo sepas. ¿Has dejado los zapatos en la cornisa de la ventana?
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