La mujer, harta de lo vago que es su marido, le grita:
Eres un sinvergüenza, siempre estás durmiendo.
A lo que el contesta:
Ya sabes que no me gustaestar sin hacer nada.
Eres un sinvergüenza, siempre estás durmiendo.
A lo que el contesta:
Ya sabes que no me gustaestar sin hacer nada.