En el encuentro del sábado pasado entre el Ramos y el “Frances” me explicaron una cosa de mi padre que yo nunca me hubiese imaginado. Resulta que mi padre compro un botijo que llevo al taller. Todo el mundo bebía de él pero nadie lo rellenaba y mi padre casi siempre que iba a beber el botijo estaba vacío. Florián me lo explico así:
Tu padre agarró el botijo y de un salto se subió encima del banco de trabajo. Con una mano aguantaba el botijo mientras que con la otra se sacó la chorra. Mientras la iba refregando por el pitorro del botijo iba diciendo en voz alta: “El que quiera ahora que beba”. La solución dio resultado.
“PAPÁ, Yo creía que tu nunca habías hecho cosas de ese estilo” Supongo que por eso me decía mi padre: “A tu padre no les vas a enseñar a hacer hijos”
Tu padre agarró el botijo y de un salto se subió encima del banco de trabajo. Con una mano aguantaba el botijo mientras que con la otra se sacó la chorra. Mientras la iba refregando por el pitorro del botijo iba diciendo en voz alta: “El que quiera ahora que beba”. La solución dio resultado.
“PAPÁ, Yo creía que tu nunca habías hecho cosas de ese estilo” Supongo que por eso me decía mi padre: “A tu padre no les vas a enseñar a hacer hijos”