cerrar los ojos y escuchar los sonidos de las zambombas y panderetas como suenan por las calles de Mina Diógenes. Soñar y volar en el tiempo hacia atrás y veréis a vuestros padres y madres preparando la cena de nochebuena. Que grandes eran y que corazón tenían... ese esfuerzo y ese sacrificio tan grande eran su mejor arma. Por todos ellos, en esta noche de cena familiar, solo nos queda decir al brindar VIVA MINA DIOGENES Y VIVAN NUESTROS PADRES QUE LUCHARON POR NOSOTROS. Un beso y hasta mañana.