¡Rediez, Manolo! Me siento abrumada con tu locuacidad y elocuencia. Me resulta imposible intentar contestarte en los términos que tu escribes.
Pero ya sabes, no necesito alfombra, ni estrellas. Ya es todo un lujo sentirte mi amigo. Un abrazo
Pero ya sabes, no necesito alfombra, ni estrellas. Ya es todo un lujo sentirte mi amigo. Un abrazo