Esta noche nos ha tocado Benito la fibra sensible y eso es bueno y sano. Recuerdo los domingos cuando los chavales y las chicas nos ibamos todos al baño de las Tiñosas. Allí la Sra. Martina controlaba el orden y que nadie se pasara de rosca. Luego... el bocadillo con buenos tragos de agua agria y algún cigarrillo, y ese olor a pino, romero, tomillo y madroño... no era gran cosa pero para nosotros era suficiente para ser un poco feliz en ese día. De vuelta al pasar por el pozo cuatro, ojo con los perros mastines (de más pequeños pasabamos a toda pastilla... sin mirar atrás) hasta llegar a las minas y vuelta a la tranquilidad. Así eramos y no lo olvidamos. Un abrazo paisanos/as. APOLONIO DAIMIEL
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