Amigo Benito, leyendo tu escrito sobre el derrumbe de nuestro pueblo, me viene a la mente rabia, impotencia ante lo ocurrido y profunda tristeza. Comprendo como te tuvistes que sentir en esos momentos y agradezco tus lágrimas, pues podrían ser las lágrimas de todos nosotros. Se que sería duro ver como tiraban las casas, el casino, la escuela y toda la mina, pero jamás podrán acabar con los recuerdos, las vivencias y nuestra historia vivida allí.
Da recuerdos a tu padre Obdulio y para ti un abrazo. APOLONIO DAIMIEL
Da recuerdos a tu padre Obdulio y para ti un abrazo. APOLONIO DAIMIEL