MINA DIOGENES: Sigamos hablando de animalitos, pero estos comestibles....

Sigamos hablando de animalitos, pero estos comestibles. Mi primer contacto que tuve con las gambas rojas de Garrucha fue por cosas del destino, en el que siempre he creido.
En una ocasión fuimos Pepi y yo a una invitación de esas que te regalan una semana de vacaciones gratis, nos estuvieron dando la pelma seis meses hasta que le dije a Pepi, mira que la cogemos. En pleno mes de noviembre nos fuimos a Vera a una urbanización de lujo con todos los gastos pagados. Como estaba trabajando me agencié una baja por enfermedad con el consejo del médico que me interesaba los aires del mar. Hicieron unos dias maravillosos, vamos que estuvimos en manga corta. Como Vera Costa está al lado de Garrucha un dia fuimos a la lonja del puerto cuando llegaban los pescadores y nos sorprendió el color de dichas gambas. Por aquel entonces mi sobrino Alfredo, hijo de Jovita trabajaba en Carboneras y un dia nos invitó a comer en un chiringuito de playa con una tranquilidad maravillosa, asi que nos vimos obligados a devolver la invitación.
Quedamos en el puerto de Garrucha y frente a la lonja hay un restaurante chupi llamado La Almeja, por fin tuvimos contacto con dichas gambas, nos relamimos el plato.
Antes de venirnos pensamos que nuestros pequeñines tenian que probar ese delicioso manjar asi que el último dia en la misma lonja compramos dos kilitos de dichas gambas, Dios mio a que precio, ni el jamón de Jabugo. La nochebuena de ese año fueron puestas en la mesa y cómo gustaron.
Como es natural ya en otras excursiones de esa semana recorrimos el Cabo de Gata, vaya maravilla.
Lo único triste fue que el pobre argentinito que nos intentó vender una multipropiedad durante toda la semana no lo consiguió.