"Si yo fuera picador
_cantaba un guaje en la mina_
si yo fuera picador,
a mi amor le compraría
un collar de coral rojo
engarzado en plata fina".
Pero el cantar se quebró
como un sollozo de niña,
y otra vez aquél reloj
quedó con la manecillas
marcando otras cinco y media
de nuevo definitivas.
Cuatro mineros le llevan
a cuestas por la colina;
cuatrocientos le dan guardia,
las lámparas encendidas.
Y, al cruzar por la quintana
donde su amor florecía,
la moza dice llorando,
con voz de lágrima viva:
" No me pudiste comprar,
¡ay, cariño de mi vida!,
el collar de coral rojo,
que tuvo celos la mina."
Este el final del romance que le contó el abuelo a su nieto, sacado del libro Sexta Galería.
_cantaba un guaje en la mina_
si yo fuera picador,
a mi amor le compraría
un collar de coral rojo
engarzado en plata fina".
Pero el cantar se quebró
como un sollozo de niña,
y otra vez aquél reloj
quedó con la manecillas
marcando otras cinco y media
de nuevo definitivas.
Cuatro mineros le llevan
a cuestas por la colina;
cuatrocientos le dan guardia,
las lámparas encendidas.
Y, al cruzar por la quintana
donde su amor florecía,
la moza dice llorando,
con voz de lágrima viva:
" No me pudiste comprar,
¡ay, cariño de mi vida!,
el collar de coral rojo,
que tuvo celos la mina."
Este el final del romance que le contó el abuelo a su nieto, sacado del libro Sexta Galería.