Manolo, me permito cambiar el último verso para reducirle una sílaba:
Apenas traspasaba la mañana
la caricia dormida de tu beso
y en mi piel palpitaba el tenue peso
criado en tu boca trémula y pagana.
Nos inundó la luz, y de repente
sentí el calor en brazos de mi amado
con el roce en mi espalda trastocado
marcado por su mano irreverente.
No he de sentir de nuevo facilmente
Apenas traspasaba la mañana
la caricia dormida de tu beso
y en mi piel palpitaba el tenue peso
criado en tu boca trémula y pagana.
Nos inundó la luz, y de repente
sentí el calor en brazos de mi amado
con el roce en mi espalda trastocado
marcado por su mano irreverente.
No he de sentir de nuevo facilmente
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