MINA DIOGENES: Felicidad Molinillo, la otra vez te dije que era precioso...

Buenos días, veo que el foro está un poco flojo y como el día acompaña a estar en casa (los que podemos) sigo con el romance de el libro Sexta galería.

De su padre, entibador,
la herencia fué bien exigua:
una lámpara apagada,
la huella de una caricia
y un reloj que aún marcaba
las cinco y media del día
en que el grisú vino al tajo
cubierto de sangre viva...
Echaste a andar el reloj
y, la lámpara encendida,
minero de quince años,
subiste a la sobreguía
con el alma a las espaldas
y la noche en las pupilas.

Felicidad Molinillo, la otra vez te dije que era precioso lo que habias puesto del romance, continuo diciéndotelo.
Besos Pepi.