Emiliana, la historia vuestra de las bellotas me ha recordado a casi todas las casas del pueblo, eso de ir a dar un paseo, ver unas bellotas con buena pinta y subirnos el jersey por delante para ponérnoslas ahí era frecuente, en casa en la estufa, como dices las asábamos, que buenas estaban.
Besos Pepi.
Besos Pepi.