¡Ay, Joselín, qué descanso ver que me hablas y me escribes! Hasta llegué a pensar que ya no me dejarías tu Rocinante. Si quieres me parece bien la invitación que me haces para el lugar ese tan raro "Madisson Square Gardens de Nueva York", porque me fío de ti y del Maroto americano. ¡Qué bien voy a bailar! Pero no empieces ahora a invitar a más gente que te veo venir y no sabes decir que no a las otras