Perico, ¡Anda que bien se notó tu marcha! ¡Con lo guapetón que estabas! Yo, gracias a Antonio Morón que, con permiso de Mari Carmen, me hizo algún caso porque Joselín, mucho Rocinante pero de sacarme bailar, ni flores. Por lo visto tenía más compromisos que tiempo y los demás estaban todos pillados. La que te traicionó fue mi hermana. Llegó un forastero y se llevó el gato al agua.