Emiliana, Yo tampoco tuve nunca bicicleta y también aprendí a montar allí. Me tiraba cuesta abajo desde el depósito hasta casa de Gregorio. Como era cuesta abajo iba solo. Un día empecé a pedalear, allí empezaron las hostias en el esteri. Un poco más mayor aprendí que bajar con tu hermano en el carro también era divertido (aunque parasemos involuntariamente en la iglesia).
Un besazo.
Un besazo.