Amiga Flor, cuando bastantes años te visiten, algún nieto a tu alrededor, abrirá grandes los ojos. Te cogerá de la mano... en muestra de admiración.
Me recuerdas a un muchacho muy
joven al que su madre se le acercaba y le brindaba su cariñoso saludo mientra le decía: DEJA EL LÁPIZ HIJO... AHORA VETE A JUGAR. Solo que aquel niño, se le acabaron muy pronto las caricias y el mismo tuvo que aprender sobre la ruta los consejos.
Pero dejemos esto, y como en ese
camino de espinas crece alguna flor
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