VENDRá el día que el sentido del ridículo brillará por su ausencia, donde el sol brillará fuera y la luz dentro. Pero hace falta que unos pocos inicien el
camino para que viendo su brillo, los demás envidien su resplandor y quieran brillar también.
Entonces desaparecerá el tedio de la Tierra porque al brillar todos por igual, todos vivirán
felices y todo estará al alcance de todos.
Cada uno elegirá las actividades que más le llenen y no las dictadas por otros. Cada uno saboreará los platos
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