Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo.
La mitad está hecha cuando tienen buen principio las cosas.
Todos son locos, pero el que analiza su locura, es llamado filósofo.
La sabiduría viene de escuchar; de hablar, el arrepentimiento.
El tiempo es la medida de los negocios, como el dinero lo es de las mercancías.
No se puede olvidar el tiempo más que sirviéndose de él.
El amor y la tos no pueden ocultarse.
Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla enseguida.
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.
La única función del tiempo es consumirse: arde sin dejar cenizas.
Se quiere más aquello que se ha conseguido con muchas fatigas.
La igualdad tal vez sea un derecho, pero no hay poder humano que alcance jamás a convertirla en hecho.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Sólo salgo para renovar la necesidad de estar solo.