Gracias Duende, de corazón te lo digo, lo mismo que a ti, Libertad.
Estoy al borde de las lágrimas. Esta
noche una chica de Aldea que no tiene estudios (como se autocalifica, aunque tiene algo un millón de veces más valioso) me ha contado una
historia sobre Emilio "Riñegatas" y su perrillo, que yo no sabía se llamaba "Miki". Y vive Dios, que aunque mi vida acabe con parecida soledad, hice bien cuando escribí sobre Emilio, un hombre bueno y solitario que sembró
flores en la tumba de sus padres
... (ver texto completo)